La depresión en la infancia

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La sociedad actual desarrollada como la nuestra considera que la infancia es una etapa feliz de la vida, se considera que los niños actualmente tienen de todo: juguetes, ordenadores, móviles, actividades dedicada a ellos, etc. En definitiva, parece que no tienen motivos para estar tristes o deprimidos.

La comunidad científica también ha considerado, en otros momentos, y por diferentes motivos, que los niños no se deprimían. En la actualidad, a partir de los años setenta del siglo pasado, se empieza a considerar de manera unánime que existe una depresión en la infancia, aunque puede manifestarse, en algunos aspectos, de manera diferente a como se manifiesta en la edad adulta. Actualmente se considera la depresión, en las diferentes etapas de la vida, como un problema grave de salud de la población, que afectará a lo largo de la vida a un gran número de personas y que supondrá un gran gasto para las diferentes administraciones.

En España no hay, hasta el momento, estudios sobre la población general infantil que indiquen la prevalencia (niños afectados por este problema a lo largo de un año) de este problema. Los estudios realizados se han limitado a áreas geográficas concretas o a la demanda asistencial en las unidades de salud mental dedicadas a la infancia. Se estima que los problemas del estado de ánimo, y en concreto la depresión, pueden afectar al 1-1,5% de los niños menores de ocho años, este porcentaje va aumentando hasta la adolescencia hasta el 2-2,5 en la adolescencia. En cuanto a la demanda asistencial en las unidades de salud mental, es el cuarto o quinto motivo de consulta. Este panorama da una visión general de la importancia de este problema.

Cuando hablamos de un estado de ánimo bajo, o decimos “estoy depre”, nos solemos referir a un situación de tristeza normal, esta situación es muy frecuente en las personas, incluidos los niños. Cuando nos referimos a la depresión como un conjunto de síntomas que aparecen y desaparecen conjuntamente -como puede ser la tristeza, irritabilidad, pérdida de interés por las cosas, etc.-  que suelen acompañar a otros problemas mentales o a enfermedades médicas, no nos estamos refiriendo propiamente a un estado depresivo.

Cuando nos referimos a la depresión estamos hablando de una situación que tiene unas especificaciones como son la duración, la gravedad (que provoca un malestar y sufrimiento significativos), una situación que cambia las actividades previas de la persona, y que provoca un deterioro social o escolar, teniendo en cuenta además que no es debido a otras causas como pueden ser las enfermedades médicas.

La depresión infantil, un problema real

En la actualidad se considera que las características básicas de la depresión se presentan de manera similar en las personas adultas y en los niños, lo que aparece con distinta frecuencia es algunos de los síntomas que presentan los niños sen esta situación.

En la infancia la presencia de un problema depresivo supone como elemento clave la tristeza y la pérdida de interés en cosas o actividades que anteriormente eran placenteras y motivantes para el niño o adolescente.   

La tristeza a veces puede que no aparezca claramente y en su lugar el niño puede mostrar sentimientos de irritabilidad o enfado, con explosiones de genio, ante situaciones de muy poca importancia, y se puede derrumbar por cualquier cosa.

La muestra de estas conductas puede variar con  la edad, así, en los niños más pequeños son más frecuentes los síntomas físicos, y en los niños mayores es más frecuente la presencia de síntomas relacionados con los pensamientos.

En definitiva, las señales más importantes, que hay que tener cuenta, en esta situación son: estado de ánimo triste o irritado, dificultad para disfrutar de las cosas o las actividades, cambios de apetito o de peso, cambios en el patrón de sueño, lentitud o agitación motora, fatiga o pérdida de energía, sentimientos de irritabilidad o culpa, dificultades de concentración, pensamientos  sobre la muerte.

Actualmente no existe un modelo explicativo propio de la depresión  infantil y adolescente, la mayoría de las propuestas explicativas lo que hacen es extender las teorías elaboradas para los adultos al ámbito infantil e identificar los factores de riesgo. Estas explicaciones son muy variadas: algunos investigadores consideran que las depresiones se producen por desequilibrios en los niveles cerebrales de ciertas sustancias -neurotransmisores-. Otras explicaciones psicológicas se centran en cierta vulnerabilidad a la depresión que habrían adquirido los niños y adolescentes a lo largo de su vida por el tipo de cuidado parental, la educación, ambiente social, aprendizajes y circunstancias vitales que hayan vivido. En la mayoría de estas explicaciones se da importancia a la forma de pensar, a las dificultades de tipo social que hace que no consigan satisfacciones en las relaciones sociales, y a las dificultades para solucionar conflictos. Las explicaciones actuales de esta situación tratan de relacionar estos aspectos en  unos modelos que incluyen varias de estas causas, que interactúan entre ellas para finalmente producir una situación de depresión en el niño y el adolescente.

Tratamiento para la depresión infantil en Zaragoza

En cuanto al tratamiento de esta situación, existen guías internacionales que proponen alternativas basadas en la investigación rigurosa y con una fuerte base empírica. En las guías más prestigiosas se explica que hay tratamientos eficaces para este problema  y proponen como primera alternativa para tratar la depresión en la infancia la intervención psicológica; en la depresión adolescente se propone el tratamiento psicológico como primera elección y se puede añadir, si este tratamiento no surte efecto, el tratamiento con medicamentos antidepresivos.

¿En qué consiste el tratamiento psicológico?  Hay varias alternativas, aunque en todas ellas se incluye en primer lugar una evaluación personal de los motivos que han llevado al niño/a a la situación de depresión. También coinciden en incluir una parte en las que se explica al niño/a cómo se ha producido la situación en la que se encuentra, se incluyen elementos de educación emocional, se proponen actividades agradables para el niño/a, que recuperen situaciones anteriores y que sean significativas, se incluyen estrategias de autocontrol, de relajación, se trabajan los pensamientos de una manera adecuada, se le proporcionan recursos para saber expresarse de manera adecuada y para solucionar los problemas interpersonales, se le enseñan maneras de mantener los logros conseguidos y de evitar recaídas.

Como se ha comentado anteriormente, la familia es un elemento importante en el contexto del niño/a que presenta estos problemas. Por esto, la intervención familiar forma parte de la solución. A los padres se les explica la situación en la que se encuentran sus hijos, se les proporciona modelos positivos de manejar las conductas de sus hijos, habilidades personales para manejar sus propias emociones, procedimientos para aumentar la autoestima de sus hijos, se les enseña a escuchar a sus hijos de manera empática, así como a planificar actividades dedicadas a realizar conjuntamente con sus hijos.

   

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